Empezamos esta tercera y última parte de nuestro artículo afirmando que una de las grandes habilidades -la gran cualidad- de un buen líder de equipo debería ser saber crear propósitos. Cuantos más mejor. Uniendo a personas que, de otra forma, se moverían en diferentes direcciones y desde distintas perspectivas, en busca de metas a veces radicalmente opuestas.

Conectar el sentido del trabajo, a veces profundamente oculto, proporciona resultados. Salva más vidas en el sector médico, educamos mejor si estamos en educación o vendemos más y mejor si nuestra organización vive gracias a la venta.

Pero… no todos nos dedicamos a pilotar aviones, apagar fuegos ni hacemos trabajos de servicios a la humanidad. Es cierto. Hay significados que culturalmente dotan de sentido de forma más accesible.

Sin embargo, desde nuestra experiencia, hay una cuestión que siempre nos ha dado pistas: ¿Quién se beneficia de tu trabajo? Si no lo hicieses ¿qué contribución se perdería? Comprender esto nos impulsa a sobrepasar la simple lista de tareas. A ser más autónomos y creativos. Y si además lo hacemos acompañados de otras personas, la gente se siente conectada, pues se da cuenta de que lo que está haciendo es importante, que aporta un valor extra.

El deseo de lograr nuestras metas provoca energía adicional y decidida para esforzarse.

Newport estudió a mandos intermedios y resaltaba un rasgo común en ellos: la obsesión por completar las tareas que se marcan. “Cuando tienen un proyecto en sus manos, ansían acabarlo”.

Pero he aquí la gran diferencia, multiplicar hitos y momentos genera multitud de metas. Transformamos un único desafío en múltiples retos. Y acceder a ellas, nos hace experimentar un “subidón” de orgullo.

“Nos sentimos más cómodos en la certeza, nos sentimos más vivos cuando no la hay”

Las ciencias humanas llevan más de treinta años estudiando la maduración de las relaciones humanas.. Así, existen varias publicaciones (Reis at all) que tratan de responder a cuestiones como ¿por qué algunas relaciones funcionan y otras no?¿Por qué surge la cercanía y la confianza extrema y velozmente entre dos personas y con otras sentimientos hostiles?¿Qué es necesario para generar una calidad relacional óptima?

La dispersa bibliografía apunta a que nuestras relaciones son más fructíferas e intensas cuando SENTIMOS que nuestros iguales se muestran RECEPTIVOS. Es lo que llamamos popularmente feeling, afecto, conexión, etc. Queremos que la otra persona nos acepte, nos valore, nos reconozca.

¿Cuál es el valor de todo esto?¿es cuantificable?¿se puede reflejar en la cuenta de negocios? Piense unos segundos en todos los ejemplos que hemos puesto en este capítulo y cómo se materializan en el negocio. Estamos hablando claramente de clientes fidelizados, de empleados más motivados y eficaces.

Crear momentos importantes en su organización para cada una de las personas debería ser un fin en sí mismo y no un medio para obtener beneficios. Así que,en este sentido, una gran cualidad de un buen líder de equipo es su capacidad para crear experiencias memorables.

Nos esforzamos tanto en solucionar problemas, en apagar fuegos, que se nos olvida lo positivo.

…¿Y si todas las empresas del mundo aportaran a los nuevos colaboradores una experiencia de un primer día memorable?…

…¿Y si a cada cliente le preguntásemos… ¿qué es importante para usted?…

…¿Y si, siendo managers de equipos, en vez de gestionar los momentos importantes, fuésemos capaces de crearlos?…