¿Te has preguntado en alguna ocasión cómo es tu red de relaciones profesionales? En ocasiones, sucede que no dedicamos el tiempo necesario a aquellas relaciones que nos aportan valor tanto dentro como fuera de nuestro entorno profesional. Por ello, es necesario tener en cuenta la importancia de la red de relaciones de la que disponemos para nuestro avance profesional.

Para ayudarte, al final de este artículo te proponemos un pequeño ejercicio que puede guiarte a la hora de gestionar mejor tus relaciones profesionales. Gestionar mejor el tiempo y la energía que dedicas a cada una de ellas y que puedas decidir quién está dentro de tu red relacional y quién está fuera.

Porque no siempre decidimos… ¿no es cierto?

Construimos nuestra vida, tanto personal como profesional, a través de las relaciones que establecemos. Podemos tener relaciones muy sanas, enriquecedoras y amplias o, sin embargo, podemos tener relaciones que dificulten nuestro desarrollo tanto personal como profesional.

En primer lugar, vamos a poner el foco en la principal relación que tenemos a lo largo de nuestra vida: nuestra relación con nosotros mismos. Para bien o para mal, vamos a pasar mucho tiempo con nosotros mismos y… ¿verdad que no siempre esta relación es todo lo sana que debería? Es, por tanto, la principal relación que debemos cuidar.
De hecho, si no lo hacemos será bastante difícil que consigamos desarrollar relaciones adecuadas en otros niveles de relación con los demás.

Trabajar la relación que tenemos con nosotros mismos conlleva indefectiblemente una tarea de reflexión e introspección. Formularse preguntas como ¿Cómo te hablas a ti mismo?,¿Te valoras a ti mismo desde tu propio criterio, eres auténtico en ese sentido? pueden servirte como guía para mejorar la relación que estableces contigo.

A partir de ahí, existe otro nivel de relacional: nuestra red primaria de relaciones, donde están las personas que queremos y que nos quieren. En esta red hay un mayor nivel de aceptación que en el resto de las redes, incluso muchas veces más aceptación que en la en la relación que tenemos con nosotros mismos. En este nivel solemos aceptar las cosas de forma incondicional, aceptamos hechos y situaciones que en otro ámbito no vamos a aceptar.

Es una red que tenemos que sanear. ¿Por qué? Porque es la red donde descansamos, donde nos sentimos cómodos, libres, donde retomamos fuerzas y nos reparamos. Debemos hacer el ejercicio de reflexionar sobre qué personas tenemos aquí y si realmente esas relaciones son sanas y si nos ayudan a descansar, a reponernos y a ganar energía.

La siguiente red de relaciones es la red secundaria. En ella se encuentran personas que, a través de nuestra relación con ellas, nos permitirán optar a diferentes situaciones, vamos a decirlo así, tanto a nivel profesional como a nivel personal.

No son personas a las que nos unan lazos sentimentales, pero se trata de relaciones que van a reportarnos o no cierta utilidad, y con las que vamos a ganar o vamos a perder, en algunos casos.

En este sentido, es importante que sepamos elegir de una forma adecuada esta red relacional, porque disponemos de un tiempo y energía limitados para poder atenderla de forma correcta.

A diferencia de en la red primaria de relaciones, en este nivel no se da un grado tan elevado de aceptación, no hay una aceptación incondicional. Por tanto, debemos realizar un ejercicio de aceptación activa y consciente. Conseguir que nuestra red secundaria de relaciones sea una red saneada requiere ciertas habilidades concretas que deberemos poner en marcha.

  • Te invitamos a que realices un ejercicio de reflexión sobre qué personas están hoy presentes en tu red secundaria de relaciones. Y no sólo eso, sino que reflexiones sobre quiénes hoy no están y sí deberían estar. Quiénes son importantes para ti, para tu desarrollo profesional, qué colaborador hoy no tienes tan presente en esa red secundaria y que tal vez debería estar.
  • Te proponemos también un segundo ejercicio: piensa en el tiempo y la energía que estás dedicando actualmente a cada una de estas relaciones. Es posible que te sorprendas, saques conclusiones y tomes decisiones porque muy probablemente estés dedicando tiempo a personas que no son relevantes para tu futuro profesional, si son colaboradores profesionales. Y que no estés dedicando tiempo ni energía a determinadas personas que sí resultarían vitales en este ámbito.