Conversar: hablar una persona con otra sobre algo alternando los turnos de palabra y expresando sus ideas y/o afectos sin necesidad de planificación.

¿Cuántas conversaciones tienes pendientes actualmente? ¿Cuántas conversaciones esperabas con expectación y al final se vieron frustradas? Y, especialmente, ¿cuántas conversaciones de alto contenido emocional, momentos cruciales para tu equipo, has venido evitando porque no sabes cómo afrontarlas?

En general, las conversaciones que un líder de equipo tiene con sus colaboradores deben estar cuidadosamente preparadas con el fin de que resulten de cierta utilidad. Se trata de saber, de antemano, de qué se va a hablar, con quién y para qué.

¿El objetivo de este tipo de diálogos? Probablemente, uno de los más evidentes será encontrar puntos en común, lazos que unan diferentes posiciones y permitan continuar trabajando sobre una línea acordada.

No obstante, en las empresas, como en la vida, las relaciones pasan también por momentos complicados y requieren un tipo de conversación especial. Son las llamadas conversaciones de alto contenido emocional, aquellas en las que:

  1. Existen posiciones opuestas.
  2. Hay importantes factores en juego.
  3. Las emociones son intensas.

Hablamos de conversaciones muy relevantes por el impacto que pueden llegar a tener a nivel relacional, anímico y profesional. Y… ¿qué hacemos habitualmente cuando el impacto de una conversación puede ser tan elevado? En general, tratamos de evitarlas. Nos callamos. Y, en estas situaciones, el silencio puede ser realmente peligroso.

Puede ocurrir también que las enfrentemos, pero de forma poco adecuada: con escasa escucha, gritos, malos gestos y palabras de los que después nos arrepentimos.

Podemos decir que actuamos así por lo bien diseñados que estamos para la supervivencia. Cuando nuestro interlocutor dice algo con lo que estamos en total desacuerdo nuestras glándulas suprarrenales se activan y nos envían adrenalina. Nuestro cerebro desvía sangre a actividades que respondan a la petición de estas glándulas: “corre, golpea…”. El resultado ya lo conoces.

Este tipo de conversaciones surgen casi siempre de manera imprevista, con lo que no hay tiempo de prepararlas. Sin embargo, un buen líder de equipo ha de estar preparado, especialmente, para afrontar con éxito momentos cruciales como estos.

Aprender a reconocer conversaciones de alto contenido emocional requiere prestar atención a determinadas señales. A veces son físicas: a algunas personas se les acelera el corazón, se les tensa el estómago. Otras veces, sentimos que afloran emociones como miedo, ira, frustración. Permanece atent@ a tus propias señales.

Una persona que maneje el arte del diálogo debe ser consciente de las señales de miedo o excesiva vulnerabilidad que surgen en sus interlocutores o en ella misma.

Además, debería saber identificar con precisión cuál es su propio estilo ante situaciones de presión. Reconocer si tiende al blindaje, a mantener silencio y salirse de la conversación. O si, por el contrario, su tendencia es a una actitud defensiva o de ataque.
Sea cual sea el caso, el objetivo es, siendo conscientes de ello, evitar entrar en esa dinámica.

En general, además, la mayoría de estas conversaciones de alto contenido emocional se vuelven inseguras porque no está claro que exista un objetivo común o bien el respeto ha saltado por los aires. En ambos casos, nuestra propuesta es:

  1. Pedir disculpas si hemos ofendido a nuestro interlocutor, aún si nuestro comportamiento no ha sido intencionado.
  2. Usar el contraste para resolver malentendidos. Emplear el NO/SÍ. El NO hace referencia a dejar claro lo que NO pretendías hacer y el SÍ a poner en valor el motivo por el que la persona ha podido sentirse dolida.
    Por ejemplo: “No pretendía trasladarte que no valoro el trabajo que habéis hecho” y “Sí creo que habéis hecho un trabajo excelente”
  3. Crear un objetivo común. Hay que dejar claro que nuestra intención es buscar una solución satisfactoria para todas las partes.
    En este punto, debemos indagar para conocer lo que realmente deseamos y lo que la otra persona desea.
    Muy importante establecer un objetivo común que nos permita definir estrategias para lograrlo.
    Hacer, por fin, que esas conversaciones de alto contenido emocional, que efectivamente son momentos cruciales con tu equipo, se conviertan en oportunidades para el avance y la obtención de nuevas oportunidades.