Hoy queremos compartir con vosotros un hito de gran valor que todo buen líder debería tener muy en cuenta en su ejercicio profesional: hablamos de la entrevista de salida como recurso para el liderazgo.

Se trata de una de las herramientas con que cuentan las empresas para recabar datos que les permitan mejorar sus procesos y evitar la fuga de talento de entre sus filas. Un recurso muy útil en el ejercicio del liderazgo que es, no obstante, bastante poco utilizado en la actualidad.

Una entrevista de salida se realiza a un empleado que ha decidido voluntariamente abandonar su puesto de trabajo. Su finalidad es, dentro de lo posible, averiguar los motivos que le han llevado a tomar esa decisión para adoptar, si se considera necesario, las medidas precisas que eviten nuevas marchas de empleados . Idealmente, debe ser realizada a cargo de una persona perteneciente al área de Recursos Humanos que no haya tenido contacto anterior con el entrevistado.

En esta ocasión, vamos a centramos en el punto de vista de un empleado (ex – empleado) para obtener conclusiones que nos permitan atender a acciones que, aún siendo de puro sentido común, no se llevan a cabo en la actualidad con la suficiente frecuencia.

Y dice algo así como…

Me encantaría hacer una entrevista de salida. Que me la hiciesen, vaya. Yo, hasta ahora, nunca había oído hablar de este tipo de entrevistas laborales, sólo de las que te hacen pasar nervios cuando te presentas como candidato a un puesto de trabajo. Pero haberlas, haylas.

Según acabo de escuchar, la entrevista de salida es una entrevista realizada por el departamento de Recursos Humanos de la empresa en la que dejas de forma voluntaria tu puesto de trabajo. Porque ya te has hartado de sus horribles condiciones laborales, de su sueldo que no compensa nada, del nulo interés mostrado hacia ti como trabajador y persona, del insufrible clima entre compañeros. O porque has encontrado un puesto mejor. O porque necesitas un tiempo para tus cosas y para respirar y te has lanzado. Quién sabe tus motivos…

Esa empresa debería saberlos. Yo me marché de una empresa hace mucho tiempo porque se me acabó el amor y ni siquiera me preguntaron por qué te vas. A mí me pareció un detalle muy feo por su parte. Después de tantos años juntos. Pero bueno, ellos se lo pierden, pensé.

Entrevista de salida. Entrevista de au revoir. Eso sería casi como la cuadratura del círculo. Y es que, a pesar de ser una medida recomendada por los expertos en Recursos Humanos y bastante innovadora, en la actualidad son pocas las empresas que se animan a implementarla.

 Y dejar pasar la oportunidad de hacer una entrevista de salida, además de muy poco detallista con el ex – empleado, parece una decisión poco acertada. La persona que abandona una empresa, generalmente, tiene motivos de peso para hacerlo. Y si esos motivos -aunque sólo fuese uno- están relacionados con el funcionamiento de la empresa, conocerlos resultaría de bastante utilidad. O eso me parece.

Considero un detalle de buena educación y sentido práctico que alguien se siente ante ti cuando te vas de su empresa y te mire a los ojos. Y no esperas que se arranque a decirte no te vayas todavía, no te vayas, por favor. Porque tu salida es ya un hecho. Pero sí preguntarte por los motivos que te han llevado a tomar esa decisión.

Para los responsables de una empresa, esa información puede constituir un material muy valioso que deberían tener en consideración para adoptar, si lo consideran oportuno, las medidas necesarias y evitar -si esa es su intención- nuevas fugas de talento. Mejorar en todo aquello que sea posible.

Porque cada persona posee un talento e identificarlo y potenciarlo es también tarea del área de Recursos Humanos de las empresas. Evitar que se vayan, si es posible.

En una entrevista de salida ya no tiemblan las piernas. No es una entrevista de puede salir por aquella puerta, muchas gracias por venir, ya le llamaremos. No es esa salida. Aquí ya te han llamado y te vuelven a llamar. Es una entrevista de cortesía en la que poder recordar buenos y no tan buenos momentos. Con cierto aire de melancolía.

Que aquellos con los que has vivido tu particular idilio laboral se muestren receptivos a escuchar con atención tu opinión sobre determinados aspectos que consideras mejorables ayuda bastante a que guardes un amable recuerdo de ellos.

Mucho se habla de cuidar la marca empleadora, la experiencia de candidato. Cuidar la percepción que tienen los candidatos sobre una empresa para atraer al mejor talento. Y está muy bien. Pero una persona que abandona voluntariamente una empresa también fue primero un candidato, luego un empleado y después un ex – empleado.

Tal vez, algún día, pueda ser, si no de nuevo un candidato, sí una persona con experiencia real en esa empresa que podrá transmitir su percepción -llena de contenido- a futuros candidatos.

Entrevista de salida. No soy yo (generalmente), eres tú. Y, tal vez, deberías saber porqué.