En momentos de incertidumbre y descontrol habitualmente tratamos de escapar de sensaciones que nos incomodan: miedo a no estar a la altura, a no ser queridos, a hacer mal nuestro trabajo…
Nuestra sociedad nos ha vendido -y nosotros hemos comprado- la idea de que la única forma de alcanzar la plenitud es sentirse bien en todo momento. Así que tratamos de huir de todo lo que nos aleje de ese bienestar idílico. Iniciamos batallas contra nosotros mismos tratando de ignorar el modo en que nos sentimos. 

Hay una salida pacífica y te hablamos de ella un poquito más abajo…

Supera de una vez tu ansiedad y sé feliz”, “Controla tu ira antes de que sea demasiado tarde”, “Elimina tu inseguridad en 5 pasos”…no son pocas las recetas en forma de publicaciones de autoayuda que nos conducen, sin darnos cuenta, a peleas contra la forma en que nos sentimos, contra nuestros sentimientos y sensaciones.
Nosotros pensamos que no es una buena estrategia.

No compramos la pelea. Pero sí la aceptación. Y para poder aceptar algo, en primer lugar, debemos conocerlo y no mirar hacia otro lado. Algunas personas miran hacia otro lado haciendo muchísimo deporte, trabajando mil horas, otras lo hacen durmiendo mucho más de lo normal…cada cual tiene sus fórmulas..

Consideramos necesario cuestionar la idea de que si somos diferentes algo va mal en nosotros. Que si sufrimos, algo va mal; que si tenemos envidia, celos, si pasamos vergüenza en una entrevista de trabajo o si nos aterra hablar en público, algo va inevitablemente mal y tenemos que hacer desaparecer de inmediato todo eso como sea.

Sin embargo, consideramos que aceptar la idea de que, de forma evidente, en determinadas ocasiones vamos a sentirnos mal, resulta mucho más acertado. Aceptar este hecho y, a partir de ahí, decidir qué podemos hacer, cómo gestionar todo eso que sentimos de la mejor manera posible, sin acallarlo.

A nivel organizacional, esta estrategia de esconder lo que subyace en nosotros para conseguir una felicidad forzada genera también algunas consecuencias, debido a la búsqueda obsesiva dentro de los equipos de sentirse siempre bien pase lo que pase, de ser reconocidos, valorados y aceptados a toda costa por los demás.
Surge a menudo una confusión en la construcción de los valores organizativos e incoherencias en las acciones cotidianas de los individuos en los equipos, así como carencias en las habilidades de conversación y falta de enfoque.

Podemos deducir, por tanto, que conocer el funcionamiento de la mente humana, aunque sea de forma básica, contribuiría a que los comités de dirección y las direcciones de Recursos Humanos consiguieran generar un compromiso real por parte de los empleados con el negocio, resultados y bienestar personal.

¿Cómo se relaciona lo que pensamos y sentimos con lo que hacemos en nuestra vida personal y profesional? ¿Qué hace que una persona esté motivada y otra, en casi iguales circunstancias, esté quemada? Estaría muy bien tratar de entender este tipo de procesos.

Negar la evidencia e ignorar las características de la naturaleza humana y el funcionamiento de nuestra mente nos conduce a un campo de batalla en el que probablemente acabaremos heridos porque no contamos con las armas necesarias.

¿Estás dispuesto/a a seguir comprando peleas contra ti mismo/a? 

Existen diferentes y mejores estrategias para conseguir la plenitud personal y profesional que en ningún caso pasan por mirar hacia otro lado, sino, muy al contrario, aprender a conocerte en profundidad y no perder el foco de lo que para ti es importante.

Te contamos nuestra fórmula en nuestro programa In Sana, orientado a ayudar a las personas a gestionar situaciones de estrés y dificultad.

Si estás interesado/a en conocer más detalles sobre este programa, déjanos tus datos AQUÍ y nos pondremos en contacto contigo.