Consciencia, generosidad y compasión. Estas son 3 de las características que atesoran los líderes brillantes, líderes que logran fortalecer a sus equipos y crear un fuerte sentido de pertenencia, compromiso y bienestar en sus empleados.

Según señalan los consultores organizacionales Rasmus Hougaard y Jacqueline Carter, el liderazgo eficaz comienza por el autoconocimiento, el control de la conciencia y de la atención.

Vamos a referirnos ahora a las 3 características mentales que atesoran los líderes más brillantes, según la investigación de Potential Proyect:

  1. Atención plena o mindfulness. Es un estado mental y una práctica cuyo objetivo es lograr una mayor efectividad mental para fomentar el desarrollo del propio potencial.
    Se trata de aprender a gestionar la atención, centrarse en prestar atención en el momento presente con una mente tranquila, enfocada y clara.
  2. Generosidad. Un buen líder sabe que nada se logra solo y valora a todas las personas con las que trabaja. La generosidad fortalece el sentido de equipo y la confianza.
  3. Compasión. Es lo opuesto a ser débil: se trata de ser fuerte, sensible y honesto al tomar decisiones y dar feedback, entre otras actividades que implica el liderazgo.

A continuación te ofrecemos algunas ideas fundamentales para lograr un liderazgo excelente:

  • debes conocer a fondo a los miembros de tu equipo. En lugar de establecer suposiciones y asumir quiénes y cómo son tus empleados, desarrolla una escucha activa con atención enfocada para conocer sus sueños, sus características, sus necesidades y sus potenciales. Esto te ayudará a romper con el problema de la “burbuja del director general” que está desconectado de las realidades de sus equipos.
  • aborda las situaciones problemáticas practicando la atención plena. Una tarea importante de los líderes es generar un espacio seguro, donde las personas puedan trabajar en una atmósfera de bienestar, de confianza física y psicológica y de motivación. Cuando en las interacciones surjan emociones desagradables, incómodas o difíciles, no las rehúyas: detente y obsérvalas.
    Practica para aprender a sentirte cómodo, sereno y ecuánime en la incomodidad, hasta que estés preparado para ofrecer una respuesta adecuada.
  • organiza “reuniones conscientes” en las que se optimice la comunicación y el tiempo. Durante la reunión es conveniente que todos estén desconectados de los dispositivos electrónicos –teléfonos, computadoras y demás–, usando sólo lo que sea estrictamente necesario.
    También resulta útil nombrar un facilitador y asegurarse de que los participantes conozcan la orden del día.
  • fomenta una cultura organizacional generosa y compasiva. Las organizaciones exitosas son generosas y compasivas y en ellas la gente importa, el propósito colectivo importa y el espíritu de servicio es fundamental.
    Las conversaciones son productivas y constructivas.
    Una cultura generosa y compasiva es también pródiga al expresar gratitud; se reconocen los logros de las personas y la gente está consciente de que, en el trabajo, nada se logra solo. Por ello, se reconocen y celebran las contribuciones de los demás en los éxitos propios.

Un rasgo común en la cultura empresarial suele ser que las iniciativas para aumentar la productividad y el nivel de compromiso se basan en recompensas exteriores (alimentos gratis, bonos, cierta flexibilidad horaria..).
Son iniciativas positivas. Sin embargo, resultan sólo efectivas a corto plazo.

En cambio, la motivación interna (sentirse valorado y conectado) logra un compromiso más profundo por parte de los trabajadores.

“Conociéndote a ti mismo podrás liderarte eficazmente y liderar a los demás y a tu organización de forma adecuada”

En un medio laboral como el actual, caracterizado por constantes estímulos, flujos de información y distracciones, la conciencia y la atención son claves para obtener un alto rendimiento.